En deuda con el Valle
Para nadie es un secreto las dificultades que ha vivido este Gobierno con las reformas presentadas ante el Congreso; pero hay un tema que se nos está quedando en el tintero y que, incluso, es la base para poder realizar cualquier propósito que se tenga para los cuatro años de este gobierno y es el Plan Nacional de Desarrollo.
A nuestras manos ha llegado el documento donde se plantea la hoja de ruta de cómo se recolectará e invertirá el dinero durante el cuatrienio. Aquí se pasa del discurso a la acción para sacar adelante los propósitos, sobre los cuales, el Gobierno podrá ser evaluado al final de este periodo.
A partir de esto, vemos con preocupación que en el Plan no se desglosan claramente los presupuestos y cifras para proyectos o áreas específicas. Sólo se delimita lo que cada eje de trabajo tendrá (ejemplo: temas rurales, de seguridad, entre otros), pero sin un desagregado por obras o tareas puntuales.
Algunos son nombrados de manera superficial, sin mayores detalles ni un rubro específico.
Esto dificulta un ejercicio juicioso para la solicitud y definición de presupuestos para temas como, por ejemplo, una vía, infraestructura o un proyecto educativo; así como la futura evaluación que podamos hacer de este Gobierno.
A lo anterior sumemos que, de lo consignado en el Plan Nacional de Desarrollo sobre el Valle del Cauca, hay grandes “deudas” que llevamos cargando desde hace años y que necesitan una pronta solución, pero que no se encuentran en ningún rincón del documento.
Algunos de ellos son: la cantidad de presupuesto para la educación de Cali, el aeropuerto de Buenaventura y Cartago, la modernización del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, el transporte masivo MIO o la carretera Mulaló-Loboguerrero.
Ésta última en alto riesgo de incurrir en el pago de una indemnización al concesionario por 900 mil millones si no se sigue con el proyecto, al cual ya se le han invertido 400 mil millones de pesos.
Hay otros compromisos que el actual presidente hizo en campaña a los vallecaucanos y que tampoco se ven reflejados en el PND, tales como convertir el Pacífico en el centro económico de Colombia o potenciar a Yumbo en su vocación industrial.
Sumado a todo lo mencionado, una industria importante en nuestro departamento como la de la construcción, en este momento se encuentra con serias dudas sobre el nuevo manejo que se dará a los subsidios para el acceso a la vivienda de interés social a la cual, por lo conocido hasta el momento, se dará únicamente a personas que se encuentran en ciertas categorías del Sisbén.
Como consecuencia, se estima que dejaría por fuera 18.000 ingresos de este tipo para ciudades como Cali, Buenaventura y Jamundí.
Así mismo, los municipios de categoría 1, 2 y 3 estarían quedando por fuera de estas entregas; asunto que preocupa enormemente al sector, al departamento y a los beneficiarios del programa anterior que aún no han recibido sus subsidios (Mi Casa Ya) y que hoy se encuentran en el limbo.
Los compromisos de este gobierno necesitan ser concretos, claros y medibles para poder tener una ejecución exitosa del presupuesto.
De mi parte y con el apoyo de la Bancada de Congresistas del Valle del Cauca y la Bancada Multipartidista por la Educación, de las cuales hago parte, se darán los debates necesarios para que la educación y los proyectos claves del departamento sean tenidos en cuenta. No podemos seguir en deuda con el Valle.
Representante a la Cámara por el Valle del Cauca