En un alma de Rincón

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Algunas notas titularon con el bolero de Alberto Cortez para homenajear a Rincón en su despedida: “En un rincón del alma”. Para evitar un plagio y porque fundamenta mejor, lo invertí: “En un alma de Rincón”. Sí, porque Freddy tuvo dos almas: la del genio del balón, la que escribió en la cancha y esta semana se apagó definitivamente. La otra, su alma eterna, la del coloso, la que seguirá entre la intimidad de sus amigos, la misma que compartía con la hinchada cuando caminaba por las calles. Algún comentarista expresó su desacuerdo por el homenaje tardío y no en vida.

Tiene algo de razón, los mejores homenajes que merecen los grandes futbolistas el día de su jubilación de la cancha, dignos serían al invitarles a un partido amistoso de despedida con sus mejores colegas. Pero también la escritura es la otra manera de inmortalizar a los futbolistas y, quizá, la más efectiva porque todas las futuras generaciones se enterarán de sus hazañas.

Nosotros personalmente vimos jugar a Pelé, pero nuestros hijos lo admiran debido a la crónica. Freddy Rincón no quedó inmortalizado apenas en las páginas de los diarios este domingo de ramos o por las repetidas imágenes televisivas del icónico gol contra Alemania.

Eduardo Galeano, el más famoso escritor que haya parido Uruguay, homenajeó en vida a Fredy Rincón. En su libro “El futbol a sol y sombra”, agosto de 1995, lo inmortalizó en la página 210.” Fue en el Mundial del 90. Colombia había jugado mejor que Alemania, pero iba perdiendo 1 a 0 y ya estaban en el último minuto. La pelota llegó al centro de la cancha. Ella iba en busca de una corona de electrizado pelambre: Valderrama recibió la pelota de espaldas, giró, se desprendió de tres alemanes que le sobraban y la pasó a Rincón, y Rincón a Valderrama, Valderrama a Rincón, tuya y mía, mía y tuya, tocando y tocando, hasta que Rincón pegó unas zancadas de jirafa y quedó solo ante Illgner, el guardameta alemán. Illgner tapa el arco.

Entonces Rincón no pateó la pelota: la acarició. Y ella se deslizó, suavecita, por entre las piernas del arquero, y fue gol”. Pero como en la literatura nunca será tarde para inmortalizar los hechos humanos, Jorge Barraza el domingo 17 de abril de 2022, publicó para el periódico El Tiempo, la mejor crónica que hayamos leído sobre Freddy Rincón: “Esa gloria es tuya para siempre, Freddy”. Esta crónica me hizo recordar las notas de homenaje a Gabriel García Márquez, que llenaron páginas en la prensa, precisamente el 17 de abril hace ocho años.

La muerte de los genios coincide en el calendario: Cheo Feliciano (sonero), “Gabo” (literato) y, ahora, Freddy Rincón (futbolista). Jorge Barraza escribió sobre el alma futbolera de Rincón: “Fue un predestinado. No hizo el gol más hermoso de los mundiales ni el que definió un título. Sí uno de los más célebres que podamos recordar. Hizo saltar el festejómetro. Movió las placas tectónicas en Colombia y la onda expansiva se replicó en toda América Latina, incluso en otras latitudes. Igual que un terremoto, sacó a la gente a las calles. Y le tocó a él, a Freddy Rincón. Llegaba al área como un huracán; en la carrera era indetenible. Como las huellas dactilares, no hay dos jugadores iguales. Seguro es el más completo futbolista colombiano de todos los tiempos. Lo sabemos, no hay muerto malo. Pero permítasenos este momento de alabanza en la hora del adiós de quien generara el instante de alegría más intenso de una nación”.

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lunes 18 de abril, 2022

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