#EnDefensaDe La verdad
Los caminos de la justicia son, en principio, diferentes a los de la política o a los de los medios y redes sociales, esto al menos es el ideal de un sistema judicial fuerte y alejado de presiones externas e internas. Sin embargo, estamos en Colombia, país donde elevan a categoría de héroe a personas que presentan una “denuncia” sin que se conozcan los hechos, los fundamentos o los protagonistas, sencillamente hacen realidad la frase de que la verdad no existe, la verdad se crea y esa verdad creada, que no es otra cosa que una inmensa mentira, se vuelve en contra de personas inocentes, acabando con su vida económica, laboral y familiar.
En la justicia las grabaciones tienen un camino: primero debe haber un motivo fundado para ordenar intervenir una línea telefónica (puede ser un informe de policía judicial), el fiscal evalúa lo presentado y va donde un juez de control de garantías para legalizar el contenido de las interceptaciones dentro del lapso de ley, si esto se cumple se legaliza la misma y los resultados, llevando a que la prueba quede intacta.
Sin embargo, si se pasa el tiempo o el fiscal decide no legalizar el contenido de las mismas por el motivo que sea, este informe y sus resultados, hallazgos o grabaciones no podrán ser utilizadas jamás en el desarrollo de un juicio, carecerá de validez.
En materia de derecho penal, tener como prueba el audio de quienes hablan en una grabación no es un medio de libre uso, como equivocadamente lo afirman muchas personas, se necesita que alguno de los interlocutores sea reconocido por medio de una prueba técnica (no hay muchas maneras de identificar la voz) y no será válido que el mejor amigo o familiares digan que esa persona es quien habla, así no se reconoce una voz dentro de una grabación.
A veces el odio, las ganas de perjudicar a alguien, el interés de figurar, las especulaciones propias de cualquier sector menos del derecho penal, nublan el ánimo de investigar de forma válida y objetiva. Hoy en día se da por sentado cualquier cosa que un medio o red diga sin haber comprobado cosas mínimas dentro del derecho.
Un país divido necesita que la opinión se forme sobre bases ciertas y sólidas, no sobre especulaciones o comentarios que se tornan chismes, necesita un periodismo real y no uno hecho por opinadores disfrazados de objetividad. Es válido y necesario opinar, pero no ser el lobo disfrazado de oveja. El país necesita que las denuncias no se vuelvan tendencia porque van en contra de una u otra persona, se necesita que sean noticia porque son verdad, verdad real, basada en investigaciones sensatas y con todos los elementos sobre la mesa y las calificaciones propias de plumas grandes y el alma pura.