Ensimismados

Lo que sucede en el mundo, incluida Colombia, con hechos que causan desazón en algunos casos e incredulidad en otros, es hoy motivo profundo de preocupación.

Lo de Siria no tiene nombre, donde un hombre absorto con el poder es capaz de matar a su propio pueblo, sobre todo a niños inocentes e indefensos, es imperdonable.

La impasibilidad de Vladimir Putin, implacable ex agente de la KGB ( policía secreta de la antigua U.R.S.S.), para poner al orbe en pie de guerra mundial por querer recuperar los países que alguna vez fueron de la órbita comunista soviética y hoy son felices países autónomos, es una actitud miedosa y desesperanzadora. Ni qué decir de Cuba, Corea del Norte y Birmania, donde el ser humano no tiene derecho a pensar.

En la oscura época de Pinochet en Chile y Videla en Argentina, intelectuales y políticos de todo el mundo criticaron con dureza y con razón esos regímenes pero, con Venezuela, con su triste historia actual, esos mismos pensadores, inclusive la OEA, paquidérmico organismo multilateral, se hacen los pendejos, miran para otro lado y poco les importa el sufrimiento de millones de venezolanos.

En Colombia se aprovechó el Día Internacional de la Mujer para realizar eventos similares al día de la secretaria o al del día de los esposos y, para enviar ramos de flores a las amigas de turno, olvidando de paso que la conmemoración se hace es por Clara Zetkin, una luchadora feminista que en 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, pidió el derecho al sufragio femenino.

A muchos poco les importan estas cosas. Es un mundo donde la gente se dedica a chatear o jugar con los Smartphone sin mirar la cara del interlocutor. Como dijo alguien: “son conclusiones sencillas con complicadas premisas.”

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    domingo 30 de marzo, 2014

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