Equivocarse versus fracasar
Desde que en antojada e ilegítima conducta pretende Juan Manuel Santos igualarnos a todos los colombianos con los narcoterroristas de las farc, derrotados y amnistiados criminales latinoamericanos como el uruguayo José Alberto “el pepe” Mujica resultaron ser ejemplo y estar investidos de autoridad moral para dictar cátedra con respecto a tolerancia, perdón, justicia, reconciliación y paz.
Las conductas hay que llamarlas por su nombre y no prestarse para engaños: En tanto que las personas de bien se equivocan, los terroristas fracasan. Quienes respetan y acatan el ordenamiento legal algunas veces cometen errores, pero quienes despreciando la vida de sus semejantes de manera consciente, intencional y elaborada atentan contra ella, con el único objeto de imponer su ideología, no se están comportando de manera errónea ni equivocada, están es cometiendo crímenes de lesa humanidad.
Mujica posa de autoridad en temas de paz porque no tuvo alternativa; Él y sus miserables tupamaros fueron derrotados por las autoridades legítimas cuando de manera sanguinaria y criminal intentaron imponer el comunismo en su nación. De nada le sirvió a este frustrado marxista-leninista participar desde 1964 en operativos guerrilleros, ser herido de bala en seis oportunidades, vivir en la cobarde clandestinidad a que obliga la vida terrorista y pasar 15 años en prisión por asesino, pues fracasó en su proyecto de vida.
Algunas oportunidades merece un terrorista que fracasó en su criminal empresa, pero toda la admiración, todo el respeto, toda la consideración, todas las oportunidades y todos los honores los merecen aquellos ciudadanos de bien que han vivido conforme al ordenamiento legal; estos sí son ejemplo de paz y de justicia, además de tener autoridad moral para hablar de perdón, de tolerancia y de reconciliación.