Estadio vacio

Rosa María Agudelo Ayerbe

Es una lástima que las ciudades hayan tenido que llegar a la medida extrema de no poder prestarle el estadio a los equipos permiendo el ingreso de sus aficionados o el de los hinchas contrarios. En Cali, las autoridades hicieron lo imposible para tratar de controlar el mal comportamiento de las barras.

A mi me parecía desproporcionado tener que declarar ley seca, ¿Cual era el próximo paso? ¿El toque de queda? Soy hincha del América y usuaria de la Roosevelt y la verdad me pone  nerviosa saber que hay partido, ajusto mis horarios y cambio de ruta. Cuando juega el Cali la situación también es complicada si se es usuario de las vías alternas ¿Es eso justo? Las ciudades son de todos y las autoridades deben garantizar el interés general. Lo cierto es que detrás del mal comportamiento en el estadio hay un problema social  en el que la violencia y la agresividad rigen los comportamientos públicos.

Las estadísticas de riñas los fines de semana en Cali validan la teoría, en peleas culminan cientos de fiestas en toda la ciudad. Miremos los actos de vandalismo recientes en Cartagena y Buenaventura. ¿Como sociedad qué labor debemos emprender para revertir estas tendencias? Al alcalde Rodrigo Guerrero no le quedó más que acabar con la cabalgata; a Armitage, cerrar el estadio. Es un triste panorama pero es la realidad, somos una sociedad que no sabe comportarse. Vamos por mal camino y no veo planes que a largo plazo busquen un cambio.

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    martes 13 de junio, 2017

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