Estigmatizado
Por compromisos del trabajo conocí a Apolinar Salcedo, sinónimo de corrupción para la ciudadanía caleña.
El exalcalde, castigado con una falta disciplinaria gravísima por la Procuraduría, fue sancionado con 14 años sin ejercer cargos públicos.
Es un caballero inteligente, dotado de un insuperable sentido del humor, además de caritativo y agradecido con la vida, sin malquerencias en contra de quienes lo traicionaron o de sus verdugos. Sigue conectado a la realidad de Cali y participa en varios espacios periodísticos. Disfruta analizando la política y el derecho, en contra posición al desinterés en lamentarse por el accidente que le ocasionó su ceguera.
Austero en su forma de vivir, asunto el cual me sorprendió porque las leyendas lo señalaban como multimillonario, pero enfrentado a una realidad: la lucha por el sustento debido a las pocas oportunidades de emplearse por la sanción impuesta.
A sus 60 años aún tiene familia por educar y necesidades por suplir ¿Por qué decidí escribir sobre él? Porque Apolinar es el caballo de batalla de reconocidos editorialistas para manifestar ejemplos de corrupción, siendo un abuso con un señor a quien la Fiscalía, ente encargado de investigar las conductas punibles, no encontró dolo alguno en su proceder.
Su sanción está justificada en la suposición del comportamiento doloso, conducta no advertida para la Fiscalía. Como estas decisiones manifiestan una clara discrepancia, su apoderado demandó el fallo ante el Contencioso y están esperando una respuesta.
Esta pena administrativa resalta la incoherencia de la realidad colombiana de innumerables desfalcos al Estado, en donde no encontramos muchos infractores respondiendo por los delitos.