Éxodos
Guerras y conflictos sociales en el Oriente Medio y África generan los éxodos. De estos países están saliendo las poblaciones despavoridas que tienen la Unión Europea (UE) en alerta. La solución debe encontrarse de manera multimodal: 1) con la aplicación de la tasa Tobin (el 1% de todas las transacciones de la banca mundial, serían destinadas a combatir la pobreza y a generar empleo); 2) con la autoridad de la ONU, si funcionara el Consejo de Seguridad, frenando a los dictadores que causan genocidios; 3) controlando el calentamiento global para evitar desastres naturales que también desplazan población.
Estos éxodos crean una presión a los países donde llegan los refugiados y migrantes, y evidencian el caos humanitario que padecen sus países de origen. Demuestran además que planetariamente el sistema multilateral no tiene procedimientos de respuesta, quedando claro el desorden mundial actual. Gran porcentaje de estos éxodos, por fuera del factor económico, están atravesados por la radicalidad religiosa que subyace entre los monoteísmos: el islamismo y el cristianismo.
Los éxodos masivos desequilibran el mercado laboral, pero hay que buscar las soluciones. La población que deambula por varios países aumenta el número del precariado en cada Estado y es un ingrediente de las verdaderas protestas sociales en doble vía. La Comisión Europea está recomendando la recepción de la población flotante con una fórmula que tiene en la cuenta la extensión de cada país, su número de habitantes y su economía.
El desarrollo desigual ha concentrado la riqueza en los países del Norte del mapamundi, el desarrollo ha sido negado en otras partes y esas poblaciones están huyendo por guerras internas, por las dictaduras no castigadas, ya que la comunidad internacional no afina los procedimientos de sanción.