Falta de Solidaridad
En este espacio he escrito más de una decena de columnas sobre la violencia contra la mujer y los derechos que tienen las víctimas a protección estatal, aun así seguimos siendo testigos de las noticias que reportan cada día más casos de éstos.
Un ejemplo es lo ocurrido en Bogotá donde un hombre quedó registrado en video golpeando brutalmente a su esposa, ante las miradas curiosas del vigilante del edificio y los vecinos.
La golpiza que incluyó patadas, puños y ofensas verbales figurará en los expedientes de la Fiscalía como otro caso más de violencia intrafamiliar, pero en la memoria de quienes vimos ese video quedará marcada la humillación a la que fue sometida esa mujer, quien en un estado de indefensión incluso declaró “ya no hay nada que hacer”.
Su frase refleja lo que pasa con muchas mujeres colombianas que por desconocimiento de las leyes que las protegen viven resignadas a una vida de maltratos. El temor sigue viviendo con ellas y las paraliza hasta el punto de que no son capaces de reconocerse como individuos autónomos, con capacidades y ante todo con derechos que los hombres deben respetar.
El aspecto triste de esta situación es la falta de solidaridad de quienes presencian el ataque y que llevados por una actitud pasiva permiten que agresiones violentas como esta se presenten.
No existe ni solidaridad de género ni de vulnerabilidad ni de vecindad, nada los anima a intervenir; se convierten en simples espectadores de un show gratuito de lucha romana.
Inexplicable, insólito, absurdo, fuera del raciocinio y cualquier otra cantidad de adjetivos se pueden utilizar para describir lo que sigue pasando y que cada vez toca a mas puertas de hogares colombianos.