Fase final

Alberto Ramos Garbiras

Al iniciarse el ciclo 40 de las conversaciones del proceso de paz, el tema  de cómo disminuir  los ataques y las hostilidades sigue siendo central,  es la única forma de volver a tener confianza.

El desescalamiento  puede practicarse  con muchas modalidades, no implica entregar las armas y menos rendirse, es un camino  apropiado al  cese bilateral.

Y es un cese al fuego gradual. El Cerac, como centro del pensamiento  sobre el conflicto con observatorio permanente, ha manifestado que en el mes corrido  entre el 20 de julio  y el 20 de agosto  sí fue afectivo el desescalamiento  pese a los cuatro eventos ocurridos  en Mesetas, en Yarumal, en la costa del Caribe y en San Juan de Arama.

El escepticismo  continúa  figurado  en las encuestas y la gente  cree menos en una conversaciones  de casi tres años, pero no hay otra opción  que disminuir  los enfrentamientos y permitir que las elecciones programadas para octubre se desenvuelvan sin esos saboteos. Del cese unilateral mensual,  las Farc dejaron entrever a través de su vocero Lozada que podrá ser indefinido, mejor dicho, hasta noviembre, fecha límite  para las decisiones de fondo.

Aunque  la figura del desescalamiento  no aparece  en la normativa  internacional con una definición expresa, se pueden acoplar a varias normas del Derecho Internacional Humanitario, y se puede asemejar  a una forma  de regulación convenida de la guerra interna por la voluntad  de los contendientes al encontrarse empeñados  en avanzar  sobre un proceso de paz.

Un desescalamiento  en la “fase final” proporciona un respiro y da fé a la ciudadanía de que si trata de una fase final, y nuestra irrebatible  de voluntad ante la falta  de acuerdo para el cese  bilateral  expreso.

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    lunes 24 de agosto, 2015

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