¡Feliz San Valentín!
Ayer fue 14 de febrero. El día del paro y las marchas en Colombia por un lado y también el día de San Valentín por el otro. Como me causa desasosiego escribir sobre lo primero, dedicaré esta nota al Día de San Valentín, celebración que igualmente genera emociones yuxtapuestas.
La festividad se la debemos en teoría a un sacerdote romano que en la antigüedad ayudaba a las parejitas a unir sus corazones, cosa que causó su condena, martirio y posterior beatificación.
No obstante, tan trágico y dramático origen, hoy casi que todo el planeta celebra el día del santo honrando al amor.
Los chocolates, los corazones y las rosas pululan por doquier y los enamorados –y también quienes creen y desean estarlo- se prometen eterno amor.
Pero quien lo creyera, ante tanto afecto aparecen también en la palestra los detractores y enemigos de tan loable celebración.
El primer renglón de estos antagonistas lo ocupan los que padecen una soltería forzosa, porque aquellos que lo son por convicción y se la gozan, saben aprovecharse de estas fechas como ninguno.
Los primeros, los obligados y amargados solterones y solteronas comienzan a colmar las redes con memes en búsqueda de compasión.
En el segundo renglón de los contrarios se ubican quienes asumen posiciones nacionalistas y –con sus celulares de última tecnología- atacan lo que consideran una agresión a su cultura ancestral.
Y finalmente encontramos a quienes satanizan la economía y desconocen las virtudes de la rotación del dinero en una fecha tan afectiva.
Para los gustos los colores… Que sea esta una oportunidad para desearles a todos ustedes un Feliz Día de San Valentín.