Ferias de libros leídos

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Así como en las ferias internacionales de libros nuevos hallamos ejemplares escritos por sus autores y recién publicados por las editoriales, en otrora hubo ferias locales de libros usados y los bibliófilos encontrábamos valiosos ejemplares antiguos no vueltos a ser reeditados.

Pero hace ya varios años que no volvimos a ver esas ferias de los libros leídos. Si no fuera porque en la ciudad aún subsisten algunas librerías de leídos, muchos lectores coleccionistas no podríamos conocer las ediciones antiguas.

En las librerías de ejemplares leídos, además de sentirnos como si fuéramos herederos de las bibliotecas legadas por los intelectuales que forjaron la cultura citadina caleña, disfrutamos de ambientes con más calor humano que en aquellos lugares donde los lectores sólo preguntamos por títulos nuevos y los pagamos como comprar cualquier objeto de mercado.

En las librerías de ejemplares leídos sus propietarios son contertulios que nos dan confianza al hablarnos de sus libros como verdaderas joyas de colección.

En los libros leídos percibimos las huellas de cariño que estos recibieron de sus primeros dueños. Experiencias maravillosas que nos deja nuestra bibliofilia, es cuando los ojeamos y hallamos dedicatorias de su autor en la primera página, tiquetes de pasajes, ordenes médicas, estampillas de correo y fichas que resumen sus temas.

Los libreros de ejemplares leídos aman de corazón su oficio, tanto que podemos hacer una analogía entre ellos y quienes dan en adopción una mascota: confían que el libro pase a unas buenas manos y que el antiguo ejemplar será mimado en la biblioteca del nuevo dueño.

Los coleccionistas de ediciones viejas confiamos que vuelvan las ferias de los libros leídos.

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viernes 14 de junio, 2024

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