Fiscal amenazado
Ya había escrito en esta columna, hace pocos meses, sobre la importancia de la figura constitucional de la Fiscalía General de la Nación y, en especial, de la valentía del actual fiscal Francisco Barbosa.
Ha sido demostrada -de manera contundente- su firmeza para hacer respetar el ordenamiento jurídico colombiano.
Le dijo claramente al presidente Petro que él no era su jefe, que leyera bien la Constitución Política.
Se ha pronunciado, sin titubeos, sobre la cuestionada Paz Total, con argumentos jurídicos en mano, para que no quede en una simple declaración de prensa.
Eso le ha dolido a quienes aplauden, fervorosamente, a los criminales que quieren hacer pasar por gestores de paz, y vincularlos a procesos pagados con los impuestos de todos los colombianos.
Procesos donde, en cualquier momento, pueden retornar a sus vestidos camuflados y a la delincuencia, sin ningún reparo.
Ahora lo han amenazado y hay dolor porque no es con balas que se solucionan las diferencias. Si en verdad hay democracia, el deber de la presidencia, del alto comisionado de Paz y del ministro de defensa es proteger, blindar al fiscal Barbosa, para evitar cualquier desgracia en su vida, por hacer valer la Constitución y la Ley.
Ya vimos como un candidato presidencial en Ecuador acaba de ser acribillado, y aquí no podemos tolerar esos brotes del crimen contra quien trabaja, inagotablemente, en busca del respeto del orden jurídico interno.
Adenda: Nuevamente el feminicidio hace de las suyas. Esta vez en una deportista como Luz Mery Tristán que no solo era de Cali, sino de Colombia.
Lástima que las acciones preventivas nunca llegan a tiempo, y que muchas mujeres aún callen el abuso.