Fortalecer la Democracia

Alberto Ramos Garbiras

A raíz del asalto al Capitolio que, el mismo Biden calificó de terrorismo doméstico(con trumpistas lunáticos disfrazados de superhéroes), los administradores de las redes sociales le cerraron las cuentas a Trump por considerar sus mensajes rayanos en la provocación y la violencia.

Ese es un debate que se abre como autopista de análisis por el inmenso poder de las Tics y recientemente con las 5-G que aumentan la penetración en la vida de todos y la influencia en las decisiones estatales induciendo conductas.

La globalización tiene en las comunicaciones la presencia transfronteriza de los mensajes que emanan del uso inconmensurable del espacio aéreo y el espectro electromagnético que, sin linderos o cercas posibles, traspasa a todos los estados y hace presencia en la vida ciudadana, en todas las actividades, llegando a la política digital que enciende marchas, protestas e influye en las elecciones para seleccionar gobernantes.

De cualquier forma, el mismo presidente Trump cometió el delito de sedición. Biden lo califico con ribetes de terrorismo doméstico.

Como el terrorismo que ha aparecido saltuariamente por muchos años con lunáticos y otras veces fanáticos por asuntos raciales o religiosos, un terrorismo disperso actuando con balaceras ocasionales. Pero ahora se teme que el supremacismo blanco bañado de un nacionalismo energúmeno ejecuten actos terroristas de extrema derecha con la convicción de que si hubo fraude electoral.

El asalto al Capitolio dejó ver los visos de ese terrorismo doméstico; y las falencias en la seguridad del lugar podrían animar al terrorismo internacional para concebir un ataque a los centros del poder.

Donald Trump con su conducta racista, xenófoba, nacionalista e impulsora del supremacismo blanco, revivió los odios del siglo XIX contra los afrodescendiente: concretados en la guerra civil de 1861, y revivió los peores momentos de las décadas de los años 50s y 60s del siglo XX.

Exacerbó en 4 años de mandato la xenofobia contra los latinos, los asiáticos, los musulmanes y los tercermundistas, convirtiendo la migración en algo delictuoso, con una actitud inhumana que polarizó más la sociedad.

Mezcló la política y la religión dándole a las iglesias cristianas un rol que enrarece la vida democrática porque confunde el poder laico con la interferencia moral de iglesias que presionan decisiones teológicas en los actos administrativos. Esa es otra forma de fanatismo.

Las democracias no solo se afectan por el incumplimiento del estado de derecho y la disfuncionalidad de la justicia; a la incapacidad de los gobernantes para orientar las riendas del Estado se suma la corrupción en cadena que carcome las políticas públicas y hace inviable los planes de desarrollo; la desideologización de los partidos políticos que entregan sus votos en los cuerpos colegiados a cambio de dádivas abandonando el control político; y la burla a sector de la oposición que si lo quiere hacer pero la neutralizan u obstaculizan para que todo siga igual; y desde afuera el crimen organizado alterando a la sociedad, y los grupos armados insurreccionales combatiendo otra vez por la pérdida de confianza en los procesos de paz, incrementando una guerra incivil por la dispersión de actores sin interlocutores válidos que, pueden fortalecer una guerra civil, rediviva otra vez.

Los países con democracias debilitadas están expuestos a la desestabilización ante los gobernantes que aparecen espontáneos u out sider,sin experiencia, que con tendencia autoritaria, en medio de una crisis de gobernabilidad se lanzan y aprovechan el desorden de los partidos políticos que han perdido el rumbo, entonces llegan a manipular las emociones de la población a través de las redes sociales que se han erigido como un quinto poder desbordando los medios de comunicación tradicionales, y hacen política digital para llegar al poder, ganan y ejecutan gobiernos digitales para despachar desde el palacio presidencial como repentistas desconociendo a los asesores calificados y los científicos en cada área de la administración.

La democracia no puede seguir siendo el sistema que solo permite elegir y tener representantes, con mecanismos de participación imperfectos que truncan las vocerías populares; la gran apuesta debe ser lograr controles a disposición de la Nación para hacer retirar a los gobernantes ineptos, desviados y corruptos: poder corregir a tiempo los desvíos en la dirección estatal.

Donald Trump aprovechó el defectuoso sistema del Colegio Electoral que, con las inequidades y desbalances para obtener escaños en los estados, ha ido erosionando la Democracia al patrimonializar la presidencia solo en manos del bipartidismo, reduciendo a las terceras fuerzas políticas a competidores sin opción.

Trump perdió en votos de urnas ante Hillary Clinton que sacó menos puestos en el Colegio Electoral. En Colombia los mecanismos de participación existen nominalmente pero no son efectivos para controlar los desmanes perpetrados, ni el plebiscito, ni el referéndum han operado tampoco las revocatorias y no existe revocatoria del mandato presidencial, los controles por inhabilidades son competencia del Consejo de Estado, son tardíos y los reversan por sobornos o los congelan con engavetamientos.

La tarea de Joe Biden desde este 20 de enero es enorme, titánica. Reparar la Democracia fracturada o astillada; atender el importante tema de los inmigrantes; enfrentar la pandemia con un plan nacional concertado con los gobernadores federales; convocar a la unidad nacional para disminuir la polarización extrema; tratar con tino la situación nuclear respecto a estados nucleares como Irán y Corea del Norte; reactivar el empleo; atender los Objetivos del Desarrollo Sostenible(ODS) del acuerdo climático firmado en París 2015; retejer y reparar las relaciones internacionales descompuestas, y como lo expuso Stephany Echavarría en El Tiempo, contrarrestar el avance geopolítico de Rusia y lidiar la confrontación con China.

Sobre América Latina, apoyar las actividades de la OEA que preserven la Carta Democrática que reformó los objetivos del año 1948 ya avejentados para evitar la desestabilización institucional en el subcontinente.

Igualmente concebir una política antidrogas que se diferencie de la errática manera de señalar y estigmatizar a los estados, con fumigaciones que destruyen los recursos naturales, sin llegar a resolver la producción con sustitución agraria y el uso de la hoja de coca con fines de salud pública (medicinales, terapéuticos…) , regulando los mercados para bajar la corrupción y la criminalidad que devienen de la clandestinidad.

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martes 26 de enero, 2021

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