Fundación Valle del Lili
Cali, en ocasiones, no destaca sus puntos visibles que son de aliento para continuar forjando ciudad y posicionarnos como una de las importantes capitales del país, más ahora que somos Distrito Especial.
Una de esas extraordinarias noticias que nos animan iniciando el año, porque se conoció en mitad del mes de febrero, fue el reconocimiento de este hospital universitario como el primero en Colombia de esa categoría y el segundo en Latinoamérica; además, quedó de treinta y dos en el escalafón universal.
Es todo un centro hospitalario que brinda calidad en la atención, investiga, forma, apadrina, y lo más importante que se puede evidenciar (lo consulté incluso con pacientes, médicos amigos que laboran allí, entre otros) la dignificación del paciente.
Eso que hoy se rotula como humanización del servicio, tan necesario en esos momentos en que las patologías avasallan, y las casas de salud tienden a considerar un paciente-cliente.
Siempre llevo las líneas de Youcenar de su obra “Memorias de Adriano”, que reflejan ese sentir de quien detenta poder, pero, ante un médico, queda mermado por su condición de enfermo. Sin embargo, siempre está el galeno a su servicio brindando salud y conjurando la enfermedad, y no son otras que estas: “Es difícil seguir siendo emperador ante un médico, y también es difícil guardar la calidad de hombre”.
Una vez más, un reconocimiento a una institución que nos enorgullece como caleños.