Gardeazabal: de Jesús a Ramsés
No sé qué cara irán a poner quienes el próximo sábado 23 de abril concurran a la tertulia que sobre su libro “El Resucitado” liderara Gustavo Álvarez Gardeazábal. Me imagino que en la mesa principal estará el varias veces resucitado, que como escritor y como político sí ha renacido de las múltiples quemadas que las infinitas conspiraciones de la oligarquía le han montado.
Esta tertulia que se llevara a cabo en la Nacional del oeste a partir de las 7:30 P.M., después de firmar libros en Chipichape, contará con la presencia de los fans del escritor, pero igualmente asistirán todos los beatos y beatas que, camándula en mano, esperarán la oportunidad para perturbar la cara impasible de quien estará vestido seguramente de un pantalón lila, unos zapatos zapotes, una camisa rosada y una correa roja, para escandalizar más y así llegar más fresco al coctel que le ofrecerá en su casa Poncho Gómez, el más beato de sus amigos.
Tamaño lío el que le tocará manejar a Aurita, la gerente de la Nacional, cuando en la tertulia aparezcan los reclamos, porque según la revista Arcadia, la novela de Gardeazábal es el diseño de un Jesús que a la manera de cualquier Bin Laden, lleno de terroristas y subversivos al imperio romano.
De todas las reseñas que he leído, la que pone el dedo en la llaga es precisamente esta, pues establece un puente entre Jesús y Ramsés Cruz, quienes desde una perspectiva mafiosa llenaron de desolación dos imperios: el Nazareno infesto de palestino a los romanos y Ramsés de coca a los gringos.
Esta coincidencia independiente de la mandrágora resucitadora, es de por si escandalosa y ha llenado de estupor a todos los curas, no solo de Tuluá sino de Cali, quienes en comentarios sibilinos han manifestado que esperaran aGardeazábal el próximo sábado para pasarle la cuenta de cobro.
Lo cierto es que pase lo que pase el sábado, “El Resucitado”, será rápidamente llevado al cine, por la razón sencilla de que se acomoda al estilo narrativo practico y descriptivo de la tradición norteamericana.
Yo siempre he sostenido que Gardeazabal es a diferencias de todos sus contemporáneos el único que se escapó de la maldición Garciamarquiana, pues su universo no cayó en las trampas del barroco macondiano, sino que consigno en un mismo movimiento simbólico las metáforas de la María y la Vorágine con la sencillez cinematográfica de Hemingway, Faulkner y Truman Capote, razón por la cual sus novelas escritas a la manera de un guion son fácilmente asimilables al cine.