Gobernar no es fácil
La actitud irresponsable de presidentes como el de México, López Obrador, izquierdista, o el del Brasil, Bolsonaro, derechista, ante una pandemia mundial como el coronavirus, es insólita. Ambos, con distintas palabras, dijeron o han dicho (escribo esta nota el jueves anterior en la tarde), que se trata de una gripita que no debe perturbar el normal desenvolvimiento de sus países.
O están mal informados o no tienen un dedo de frente como para darse cuenta del grave peligro que acecha a sus compatriotas ante mortal enemigo, no solo por las consecuencias sociales y económicas que conlleva ese demonio que a mala hora se le ocurrió crear a mentes perversas, con fines políticos y comerciales o, posiblemente, se escapó de algún laboratorio chino, como hasta ahora se afirma, donde se realizaban experimentos bacteriológicos vaya a saber uno con qué propósito.
Lo cierto es que López Obrador y Bolsonaro deben abrir bien ojos y mentes para evitarles a sus compatriotas padecimientos que puedan ser mortales, no solo para sus países sino también para naciones hermanas de Centro y Suramérica, además del resto del mundo.
Preocupa mucho que un país tan poderoso como Estados Unidos esté padeciendo, por causa del coronavirus, un desempleo que afecta a casi cinco millones de personas y una recesión económica que sobrepasa el 30%. Qué podríamos decir, entonces, quienes todavía vivimos en plan de desarrollo y con el agua al cuello. No es algo apocalíptico, es real. Máxime cuando países europeos, como Italia, España, Francia, por mencionar algunos, más desarrollados, están sufriendo por descuidados y sobradores.