Golpe de Estado: Melo y los artesanos

Alberto Ramos Garbiras

Fue a mediados del siglo XIX, en 1854, con la confrontación de dos sectores sociales, entre artesanos de ruana y exportadores con casacas, o sea entre proteccionistas y librecambistas, coincidencialmente ambos sectores influidos por el liberalismo pero divididos ideológicamente en dos fracciones: los Draconianos y los Gólgotas, en medio de los gobiernos liberales de José Hilario López y el de José María Obando, con las últimas reformas constitucionales contra el conservatismo anterior en el ejercicio del poder.

Los artesanos, que eran un producto específico del trabajo postcolonial estaban laborando como manufactureros de telas, sombreros, alpargatas, ruanas, paños y en varios oficios etc, en el contexto de una sociedad republicana aún sin industrias.

Los artesanos, ante el impulso del librecambio como política económica aceptada por el Congreso, reaccionaron para obtener la disminución de las importaciones de productos ingleses que los afectaban, entonces ante las dubitaciones de Obando para asumir una posición férrea, apoyaron a José María Melo para que asumiera el poder con un golpe de Estado que no estaba fraguado para él sino en forma de autogolpe, si Obando hubiera aceptado el cambio de política pública.

Obando, desde la reforma constitucional de mayo 1853, perdió peso en las regiones pues la elección popular de gobernador lo hizo debilitar al no poder designar gente de su confianza.

Melo no pudo gobernar con tranquilidad y la contraofensiva no se hizo esperar, se coaligaron varios generales y expresidentes.

Las escaramuzas y confrontaciones se extendieron hasta diciembre de 1854, y la población campesina no apoyó el golpe de Estado pues no se sentían interpretados en esa disputa comercial.

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domingo 27 de enero, 2019

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