Hablando con músicos

Umberto Valverde

Hace días, estuvo Alfredo de la Fé en Cali para tocar en el cabaret de Mulato, aprovechamos para realizar un conversatorio.

Alfredo de la Fe, como pocos músicos colombianos salseros, conoce como pocos la música colombiana, sobre todo la cumbia y el vallenato. Me comentó sus largos amaneceres y días en compañía de todos esas figuras del vallenato, desde Diomedez Díaz, con los cuales ha compartido, es una persona aceptada en el festival vallenato.

Roberto Torres, cantante cubano, uno de los propietarios del sello SAR, asesorado por Humberto Corredor, incursionó a comienzos de los años 80, en una variante llamada la charanga vallenata, con la participación de Lisandro Meza. Mucho antes del fenómeno Vives. Antes de que ocurriera esto, en un amanecer con Jairo Varela, en el Oasis de la Sexta, le sugerí a Varela que experimentara con la música de Lucho Bermúdez en la salsa, previendo que ante la hegemonía de la salsa pudiera ocasionarse un fenómeno al contrario. Varela me dijo que solo grababa su música. El fenómeno ocurrió, apareció Vives, y comercializó el vallenato.

Unos días después conversé con Mauricio Castillo, excantante de Niche. Mauricio Castillo vive en la Florida, sabe mucho de los sistemas de grabación que se usan hoy en día, es una persona que asume la reflexión, la crítica, cuestiona el llamado “guiso”, una solución de los músicos para sobrevivir pero que no aporta nada a su fundamentación como músicos. Se plantea el grave problema de hacer música en un mundo donde la globalización liquidó las casas disqueras y el éxito de un cantante urbano dura 15 días.

El mundo de la música es bien complejo, sobreviven muchos, pero existir haciendo buena música muy pocos. No hay propuestas. Se impone el facilismo.

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jueves 22 de agosto, 2019

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