HJCK
Ante el ruido continuado de nuestras ciudades, la vulgaridad que a cada tanto salta en las esquinas, la indiferencia de gobernantes frente a la cultura y la vida que cultiva el jardín de Voltaire, como dijo Borges, la emisora HJCK era ese espacio radial que permitía volcarse a la contemplación y a autocincelarnos con la belleza de su música y su programación.
Inicialmente fue la emisora que bien supo denominar su fundador, don Álvaro Castaño Castilla como de “la inmensa minoría”, pero cerró su dial hace ya muchos años, y se pasó al ciberespacio, donde continuaba escuchándose diariamente, en entrevistas variadas, en sus archivos con voces de poetas y escritores, entre esa selecta agenda que tenía para el deleite del espíritu.
Pero no se pudo más. La HJCK llega a su final, luego de 75 años de existencia y es una pena que se vaya del ámbito cultural un espacio de este nivel.
Y lo más lamentable es que se vaya anónimamente, o quizá así lo hubiese querido su fundador.
Seguramente a muchos no les interesa, ni sabrían que existía esta emisora, ni qué tipo de programas transmitía, y es válido, en un país como el nuestro donde la bulla es la que prima, lo procaz es parte de la agenda del día.
Me quedan algunos de sus discos compactos con la voz de Gómez Jattin, William Ospina, Alberto Lleras, y el libro de columnas y programas de don Álvaro Castaño Castilla, a los que vuelvo cada tanto, para conjurar tanta fetidez, y buscar la estética, que se merece la vida misma.