Improvisación

Víctor Manuel García

Sin duda alguna la elección de Gustavo Petro como presidente de la República, ha marcado un hito en la historia política de nuestro país, un hecho cuasi “histórico” si tenemos en cuenta que la otra opción en segunda vuelta era Rodolfo Hernández, una persona que también representaba un sentimiento anti sistema, enmarcando y traduciendo en votos el rechazo de los colombianos hacia los políticos tradicionales que durante décadas se han prácticamente turnado el ejercicio del poder.

Lo anterior sin duda trajo consigo muchas expectativas de cambio, un cambio por el cual muchos colombianos votaron y que hoy seis meses después de posesionarse Gustavo Petro como presidente, comienza a dar sus primeros “pinitos” en términos de reformas estructurales con la construcción del ejercicio en materia política, laboral y por supuesto la de la salud que ha sido radicada esta semana por el presidente y la ministra, Carolina Corcho, ante el Congreso de la República.

Hay que ser conscientes que los colombianos estamos acostumbrados al “statu quo” y los cambios nos “asustan” como sociedad.

La historia colombiana ha sido tan convulsionada que quienes nacimos en este hermoso territorio, somos muy reticentes a explorar nuevas opciones, en parte por la profunda desconfianza (por defecto bien sustentada) que tenemos en colectivo frente a las instituciones, pero especialmente ante la clase política de nuestro país, que en general e históricamente no ha representado los intereses generales del ciudadano, sino de un ejercicio particular y focalizado a ciertos sectores económicos y políticos de Colombia.

El gobierno nacional, en cabeza de Gustavo Petro, debe entender lo que acabo de mencionar y las reformas que está planteando y propuso en su plan de gobierno, van a contar con una gran resistencia desde los diferentes sectores económicos y empresariales, que a su vez por la condición desconfiada de los ciudadanos “de a pie” redundará en incertidumbre frente a los resultados que puedan arrojar los mismos, especialmente en aspectos tan sensibles como la salud.

Sin ninguna duda se deben llevar a cabo reformas de fondo en diversos aspectos, las cuales van a exigir a tope al Presidente y sus ministros para que logren dar claridad con celeridad y contundencia en el contenido y posibles resultados de los ejercicios de cambio que va a plantear durante su cuatrienio.

En este momento sin embargo, y tomando la reforma a la salud como su segunda prueba de fuego, pero tal vez mucho más sensible para la población en general que la tributaria, el gobierno, especialmente la ministra que lidera la cartera de salud, no ha logrado ser lo suficientemente clara y concisa en el “cómo” se van a habilitar los procesos transicionales que plantea la reestructuración de todo el sistema, exacerbando un sentimiento de incertidumbre en muchos colombianos, pero también dejando a la interpretación muchos puntos grises en un tema tan complejo e importante como este.

Es claro que las EPS en general han fallado en muchas de sus obligaciones y cada vez es más tortuoso el acceso a servicios especializados de salud, especialmente para la población más vulnerable.

También es claro que algunas de estas entidades han fallado en el manejo transparente de los recursos públicos, así como en su eficiencia administrativa.

Es claro que se requiere una reforma al sistema actual para mejorar muchos aspectos, especialmente en lo concerniente en la oportunidad de acceso al servicio, porque si bien el nuestro es un buen sistema en materia de cobertura, también debemos ser conscientes que la población que no tiene posibilidades económicas de acceder a la medicina prepagada o a los planes complementarios de las mismas EPS, sufren constantemente el suplicio de acceso a medicina especializada.

El gobierno nacional, especialmente la ministra de salud, debe ser consciente que ha fracasado en la etapa preliminar de socialización efectiva de los alcances de la reforma que ha presentado al Congreso, es más, el texto borrador de la misma no se conoció sino horas antes de presentarse al legislativo, un hecho poco común especialmente para una reforma de este calado que exige la intervención y participación de diversos sectores representativos de la sociedad, incluso esta situación fue tan profunda que se presentaron contradicciones constantes entre funcionarios del alto gobierno en las últimas semanas sobre los aspectos abordados en la reforma.

El gobierno debe ser consciente que esta falta de claridad y socialización efectiva, ha dejado en el ambiente la sensación de improvisación en el ejercicio.

Afortunadamente las reformas se presentan de una forma y en el camino legislativo tienen múltiples transformaciones, en discusiones que son públicas y a las cual todos los ciudadanos tenemos la posibilidad de informarnos.

También, en mi opinión, en la actualidad el presidente del Congreso ha tomado un rol protagónico de ser el “polo a tierra” en muchos aspectos del gobierno y en especial de algunos de los funcionarios que parecen entender que el liderazgo de un ministerio se debe afrontar como un espacio académico, sin duda Roy Barreras está ejerciendo a pesar de su enfermedad, control político a los ministros que parecen aún no haber “aterrizado” en el ejercicio ejecutivo y seguramente el senador Barreras con su amplia trayectoria legislativa le imprimirá al proceso su experiencia para que deje de sentirse en el ambiente un “aroma de improvisación”.

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miércoles 15 de febrero, 2023

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