Impuestos

Rodrigo F. Chois

Y con el gobierno elegido se nos vino encima una nueva reforma tributaria que promete escurrir y apretar más a nuestra economía para proveer de más y más recursos al Estado.

Si esos dineros se destinaran a modernizar nuestra infraestructura competitiva, a reformar la salud, a optimizar la educación o arreglar nuestro deplorable sistema de justicia, no existirían lamentaciones, quejas ni reparos, pero…

Desafortunadamente muchos de esos dineros irán a parar a los bolsillos de una de las dos categorías de personas que conforman nuestro país. Fue precisamente Thomas Paine, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos quien lo entendió hace más de doscientos años cuando escribió que siempre existirán dos clases distintas de personas en una nación: aquellos que pagan impuestos y aquellos que reciben y viven de los impuestos.

Comenzaremos a ver cómo se idean formas de orientar el consumo del pueblo, y como si se tratara de invisibles hilos de marionetas, seremos testigos de cómo se manipularán los hábitos de consumo de bienes y servicios con eufemismos de salud. ¡El fin del titiritero justifica sus medios!

Los economistas acostumbramos afirmar sarcásticamente que solo hay dos cosas seguras en la vida: la muerte y los impuestos. Y a propósito de lo que hoy acontece en nuestro país, a esta famosa expresión le podemos acomodar la Ley de Murphy, que nos advierte que “por mala que sea toda una situación es susceptible de empeorar”… Pero, ¿¡Peor que la muerte!? Sí, porque la gran diferencia entre la muerte y los impuestos, es que estos últimos empeoran cada vez que nuestros honorables padres de la Patria se reúnen.

Comments

martes 16 de agosto, 2022

Otras Noticias