Ineptos e incompetentes

Carlos Cuervo

Impericia, inconsciencia y falta de idoneidad resumen el comportamiento laboral de muchos empleados públicos y privados. ¿Por qué somos tan indiferentes frente al compromiso de trabajo? Desánimo, inexperiencia, baja remuneración o quizás insuficiencia educativa, pueden ser motivos recurrentes para esta crisis de desempeño laboral, la cual fomenta razones para dudar en la capacidad de las instituciones para resolver los problemas.

Un grupo de magistrados solo ahora y después de dos semanas de un plebiscito exponen sus reparos constitucionales sobre las ilegalidades de algunos apartados del acuerdo con la insurgencia. ¿Será desinterés o miedo al repudio?

Funcionarios distraídos, adscritos a las entidades que vigilan el sistema de captaciones en libranzas, el cual maneja los ahorros de muchos colombianos y que está en una crisis que ya deja muchos arruinados. ¿Incapacidad o pusilanimidad ante decisiones complejas?

Un Congreso que legisla favoreciendo a minorías o al gobernante de turno sin considerar cuál es su esencia de ser, por quien y para qué son elegidos. ¿Inconsciencia o ineptitud?

Un sistema bancario que se niega a mejorar la seguridad a sus clientes cuando se ven en la obligación de hacer retiros en efectivo. ¿Impericia o negligencia?

Todo un sinnúmero de ejemplos en donde predominan la insensatez y la laxitud en las decisiones y acciones frente a las responsabilidades.

Y la cereza del pastel, los destrozos a la escultura de la fuente localizada entre las avenidas sexta y sexta A, en donde las respuestas torpes e inexactas son la justificación a la incompetencia de los encargados de resguardar los espacios públicos.

Y seguimos preguntando porqué florece la cultura del atajo y del todo vale.

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    sábado 29 de octubre, 2016

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