Ingratitudes con Jorge Isaacs

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

No sólo fiebre por Jorge Isaacs, también cabe un me acuso por nuestras ingratitudes con la memoria del autor de María.

Fue el primer grande de la literatura colombiana, pero no cultivamos su lectura entre las nuevas generaciones. Nos autoproclamamos “país vallecaucano”, por la cercanía al Pacífico, sin reivindicar que él dirigió la construcción de gran tramo de la vía al mar.

Nos solidarizamos con las causas étnicas, pero no hemos leído sus investigaciones antropológicas sobre las tribus indígenas. Defendemos la educación pública, sin tomar como bandera su obra educativa.

En la Normal Departamental, donde me profesionalicé, no lo mencionaron en administración escolar, ni en fundamentos de la educación. Los formadores de los futuros maestros nos ocultaron que Jorge Isaacs ocupó los cargos de inspector de educación en Palmira, delegado del Gobierno Nacional en la Educación Pública de Cali, director de la Instrucción Pública en los Estados del Cauca y Tolima.

Que como representante a la Cámara, propuso leyes para la financiación de la educación pública, la creación de escuelas nocturnas, la formación de los maestros y la aprobación de nuevos métodos pedagógicos.

En el Colegio de Santa Librada, fundó la primera biblioteca pública para esta ciudad. Los beneficiarios del Frente Nacional, que aprendimos a leer en las primeras treinta escuelas de la ciudad y continuamos estudios en las seis únicas instituciones oficiales: Santa Librada, Antonio José Camacho, Politécnico Municipal, Eustaquio Palacios, Saavedra Galindo o la Normal Departamental; reconocemos que después del general Francisco de Paula Santander, quien creó doce colegios para toda la nación, Jorge Isaacs fue el gran precursor de la educación pública.

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    sábado 28 de octubre, 2017

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