Interferencia de Poderes
Las salas en pleno de dos cortes supuestamente firmantes por consenso desconocieron que pretendieran acudir a una Constituyente, es decir fueron sus presidentes los que calcularon la idea, sin consultar con el total de los magistrados, esa es la prueba de que actuaron como ruedas sueltas.
Esas recomendaciones contra la reforma al equilibrio de poderes resultó una verdadera interferencia de poderes.
No se puede permitir que en aras de la iniciativa legislativa los interesados del sector impidan la reforma necesaria que otros visualizan y conciben para que marche una institución, y lo tratan de impedir so pretexto de que son juristas impolutos y neutrales.
Además, esta justicia colombiana no ha funcionado porque la guerra interna y las violencias urbanas impiden que se ejerza a cabalidad, les da temor hasta practicar cierto tipo de pruebas, en lo rural es peor, los campesinos quedan indefensos, los jueces no aparecen; tampoco funciona la justicia porque las reglas institucionales la entraban, por la corrupción de jueces y amanuenses, por el cartel de las sentencias, por la politización de varios magistrados que también montaron sus negocios con la selección de tutelas, con los carteles fácticos de exmagistrados que ejercen influencias sobre los auxiliares, y ahora vienen a enredar a la nación con propuestas inoportunas.
Ahora bien, la reforma no necesita decir ni predecir qué ocurrirá en la etapa venidera, ni qué se debe hacer para el postconflicto, porque Colombia necesita instituciones judiciales que funcionen desde ya y para cualquier época. Al postconflicto se va a llegar por la vía de la justicia transicional, y esta dejará en vilo a la justicia ordinaria o tradicional porque no sirvió para desactivar la guerra.
Pero luego de pactada la paz, si se logra, vendrá el momento propicio para hacer los reajustes a la justicia ordinaria.