Jimeno Rojas
Su vida ha estado consagrada a la medicina. Su ejercicio profesional de cirujano plástico le ha sensibilizado con el valor de la belleza, siendo destacado en el ámbito médico y dedicado, siempre, a mejorar la existencia del ser humano.
Creyente como el que más. Ahora pasa sus días entre quirófanos, escalpelos y tratamientos pos quirúrgicos, y se ha dedicado con paciencia y certeza a tratar pacientes contagiados por el virus pandémico.
Nos hablamos semanalmente, en ocasiones me llama alegre como un niño en fiesta a decirme – sin vanagloria-, cuántos pacientes ha logrado arrebatarle al virus. Y el guarismo no es nada desdeñable, para una labor tan silenciosa como la que adelanta: más de setecientos pacientes atendidos sin ser hospitalizados en la UCI.
Ha tratado a pacientes de ancianatos, personas adineradas, humildes, políticos de orden local y nacional, incluida la vicepresidente de la República, Marta Lucía Ramírez, quien le ha agradecido en redes sociales.
Hace pocos días lo sentí inquieto, se retaba él mismo, tenía a una persona cercana a su corazón tratándola en la distancia, pero seguro que saldrá de ese trance tan doloroso. Para él son estas líneas, a manera de gratitud, por su aporte a la humanidad.