Jugar al Museo
Siempre se ha hablado de un arte clásico y de otro popular. El clásico lo relacionamos con la música de los compositores universales y con la pintura y la escultura de los artistas famosos, dignos de espacios en los museos.
El popular lo reducimos al teatro de vanguardia, la música autóctona y el folclor. Así mismo, a los museos asisten públicos selectos, representados por intelectuales con capacidad de apreciar las pinturas y las esculturas de los artistas consagrados.
Pero esa tradición cultural del arte y los museos, en el caso del Museo La Tertulia, en estos días dio un viraje al acoger en su programación el proyecto Jugar al Museo, consistente en un espacio para el Museo Popular de Siloé.
Parece que el barrio hubiese bajado de la loma y buscado lugar en La Tertulia exponiéndose a los caleños. La Tertulia abre gratuitamente sus puertas y los públicos asistentes durante estos días son de todos los estratos sociales que maravillados observan los íconos populares expuestos allí: vestuarios, archivos fotográficos, noticias de prensa sobre los hechos barriales, discos de acetato, cámaras, utensilios domésticos y uniformes de los combatientes que pactaron hace tres décadas la paz.
El Museo Popular de Siloé expuesto en La Tertulia, nos recuerda esa historia convulsionada de nuestra ciudad durante las décadas de los 70 y los 80.
El Museo La Tertulia así cumple con la función cultural de recrear los entornos sociales y registrar la historia.
El barrio Siloé se originó por invasiones de mineros e inmigraciones que huían de la violencia partidista en el siglo pasado.