Kremer, el cartógrafo

Leonardo Medina Patiño

Con tradición de buen cuentista, en esta ocasión Harold Kremer llega con una novela corta que nos envuelve en una trama que, seguramente, han vivido nuestros abuelos o padres en el Valle del Cauca, incluso en Colombia, pero que, con maestría de narrador disciplinado, logra ubicar en Buga (su tierra natal) para consagrarse como cartógrafo social o novelista cartógrafo.

Hay un apasionamiento pleno en su texto sobre los mapas, evoca a Dante y su cartografía del infierno, pero igual nos lleva a través de sus palabras a conocer el parque Cabal, la panadería Canaima, que siempre se encuentra llena, de manera tal que nos va delimitando un mapa de la ciudad señora y de su adolescencia con todas las experiencias de ese período.

Kremer nos muestra su fascinación de infancia por los mapas, el universo completo reducido a la magia del trazo delineado…

Y así va hilando una historia de la violencia del centro del Valle. Deja ver en algunos pasajes criminales ideológicos al Cóndor y su séquito del mal, rondando las calles de Tuluá y alrededores; y en el seno del hogar del narrador, se gesta la más atroz de las tragedias.

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martes 26 de julio, 2022

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