La crisis
Existen palabras que no quisiéramos pronunciar. Crisis es una de ellas, porque causa temor, angustia y ansiedad. En el caso colombiano todo parece indicar que estamos próximos a padecerla.
Se han configurado una serie de fenómenos internacionales y locales que tocan con nuestra economía doméstica, lo que hace avizorar una crisis económica.
Una inflación que llega al 11.44%, un dólar que atraviesa la barrera de los $4.600, un galón de gasolina a $9.380 y un proyecto de reforma tributaria que asusta a los inversionistas y empresarios, quienes dinamizan la productividad en el país, ya que el impuesto al patrimonio y el incremento a la renta sumado a gravámenes que inciden directamente sobre los bienes de producción afectan notoriamente el crecimiento económico y, por tanto, el empleo.
El Congreso de la República y el gobierno nacional tienen el deber de escuchar a los gremios y al tejido empresarial en su pedido por revisar las modificaciones al régimen tributario, teniendo en la cuenta que se aproxima una ” tormenta perfecta”, la que al final del día tocará el bolsillo de todos cuando se produzca una recesión económica que, estoy seguro, nadie desea.
Es la hora de un gran consenso nacional con la participación de todos los estamentos sociales, económicos, empresariales, sindicales y gremiales para definir ajustes a las reformas propuestas por el presidente Petro, de tal forma que, avanzando sobre los programas sociales que necesita hoy la nación, no se vulnere el aparato productivo nacional.
Creo que es oportuno y urgente pensar en el escenario de largo plazo y no solamente en legislar de manera apresurada, puesto que puede resultar peor el remedio que la enfermedad.
Colombia tiene una dirigencia política, gremial, empresarial y sindical suficientemente madura para tomar las mejores decisiones aprovechando la trayectoria del experimentado ministro de Hacienda, que tiene que jugársela a fondo para concitar los intereses comunes para defender la causa de los más humildes, la sostenibilidad fiscal de la nación y los proyectos sociales del gobierno sin menoscabo del aparato productivo nacional. Nadie quiere que llegue una crisis.