“La culpa es de los otros”
El martes anterior el presidente Petro se tomó los canales estatales y privados de la TV nacional para lavarnos el cerebro a los colombianos.
Uno no sabe que pensar ante tanta dismnesia mental. Según el mandatario, los políticos de siempre, la “injusta” justicia, el periodismo, los empresarios, la oposición, las fuerzas armadas, etc., son los responsables de la corrupción, de los homicidios, del chantaje, del desgreño nacional.
Uno no tiene como liberar a todos mencionados de responsabilidades de diversa índole, hasta el punto que eso pudo ocasionar la elección de don Gustavo, por molestia, por venganza, por desgaste político de los tradicionales.
Indudablemente pero, tampoco nos puede salir el actual mandatario con pretender responsabilizar a los otros y “salvarse” él. No, con ese cuento se polariza más el país.
Muchos excompañeros suyos del M-19, han dicho ciertas cosas sobre como actuaba el señor Petro siendo activista de dicho grupo.
Tampoco podemos olvidar su administración de Bogotá, logrando pauperizarla casi hasta el límite, el video del señor Montes, su amigo y contratista, donde se capta guardando montones de billetes en bolsas producto de contratación leonina.
Igualmente, la forma como llegó, para mencionar hechos recientes, a la presidencia con dineros non sanctos; las pruebas son contundentes.
Actos de corrupción que ya se conocen en distintos organismos del gobierno nacional. Las amenazas constantes a los medios de comunicación por denunciar, a los organismos de control por investigar, a la justicia por mostrar pruebas, a los que piensan distinto al gobierno por no estar de acuerdo con medidas y propuestas que pueden bloquear el funcionamiento y desarrollo de la hasta ahora hermosa Colombia.
También debe haber autocrítica en el gobierno central; de lo contrario, las cosas no serán fáciles ni para unos ni para otros,Todo esto que está sucediendo nos trae una frase del inmolado Álvaro Gómez Hurtado sobre el régimen que ha manejado el poder en Colombia : “Hay una ausencia de liderazgo político que se advierte a diario.
La gente lo señala en las reuniones, en la prensa, en las esquinas de las calles. Es uno de esos casos en el que el vacío, que por su esencia tiende a ser imperceptible, se hace notar.
Es un vacío que pesa, que suena, que duele.” Tenía y sigue teniendo razón.