La educación como proyecto de vida
Me encanta estudiar, lo he hecho toda la vida. Actualmente, adelanto una maestría en transformación digital. Aprender me sube la adrenalina.
Por eso me desconsuelan las cifras de deserción y la reducción en las matrículas de educación superior.
Los estudios indican que una de las razones es que los jóvenes no ven en la educación el camino hacia su bienestar.
Para mi familia pagar las mensualidades del colegio le representaba un esfuerzo y no tenía cómo financiar la universidad, ante lo cual mi pregrado fue financiado con Icetex.
Mi situación no era diferente a la que hoy afrontan miles de jóvenes. Mi visión sí. En nuestra región gozamos de una red excelente de entidades educativas técnicas, tecnológicas y universitarias que además ofrecen becas y facilidades de pago.
Como sociedad lo que debemos hacer es devolverles a los jóvenes el amor y la ilusión por el estudio, dejando además de pintar “opciones” fáciles y rápidas de éxito económico que no pasan por la formación.
Nuestro proyecto Eduka es el granito de arena en esta gesta. Acabamos de terminar un semestre en el que realizamos 3 ferias educativas con cerca de 9.000 alumnos, 60 colegios, 30 entidades educativas en tres municipios.
En las jornadas realizamos el taller de Ikigai, un concepto de origen japonés que se define como la razón de ser o vivir, es lo que hace que tu vida merezca la pena.
En el contexto de Eduka, el mensaje fue que la educación hace parte de esa receta. La buena noticia, los jóvenes participaron activa y entusiastamente.
Mi reflexión: debemos motivarlos y volver a sembrar en sus mentes y corazones la importancia del conocimiento.