La Fiscalía y sus desafíos
El nuevo fiscal general de la nación tendrá una tarea compleja para modernizar la institución y hacerla más eficiente frente a las necesidades de justicia. Se requieren procesos con investigaciones sólidas para que sean impulsados en los juzgados.
El primer y gran reto que enfrenta la terna enviada por el presidente de la República a la Corte Suprema de Justicia es la elección en una Corporación que cuenta en este momento con solo 16 de los 23 magistrados que componen la Sala Plena, por la ausencia de siete de sus integrantes. Se torna un poco difícil, más no imposible, porque la decisión para designar fiscal general debe tener mayoría calificada, es decir 16 votos, y todos sabemos que no es fácil lograr unanimidad en la Corte.
La elección deberá recaer en uno de los ternados, Clara María González, Camilo Gómez Alzate y Francisco Barbosa Delgado, son excelentes juristas con altas calidades académicas y profesionales, no son especialistas en derecho penal, sin embargo en la presentación se pudo notar el manejo y conocimiento de la Fiscalía, en especial por parte de Barbosa.
Son muchas las objeciones hechas a la Fiscalía, dirigidas por sus propios funcionarios, jueces y ciudadanos. Hay un déficit de personal para atender los miles de casos que llegan a sus despachos, pero además la distribución de los cargos y del presupuesto no ha sido el más eficiente.
En la entidad se quejan porque existen cargos administrativos que son innecesarios, al tiempo que faltan más fiscales que atiendan las necesidades de los usuarios.
Son contratados ciertos profesionales que no conocen la dinámica de la institución y menos el sistema penal acusatorio, primordial para dar celeridad a los trámites y no permitir que los términos transcurran en dilaciones.