La guerra sancocho de Petro
La bomba que hicieron estallar encima de la chiva en Cajibío horrorizó a casi toda Colombia, menos a Petro, quien armó un sancocho de teorías para surgir no como el presidente de un país en guerra, sino como el indigestado mandatario a quien le fracasó su paz total.
Para nuestro presidente de izquierda la realidad de este país en guerra no existe y lo afirma sin titubear: “No hay un caos de la seguridad, es el más bajo desde 1993”.
Es decir que 26 atentados debidamente documentados entre el 25 y el 27 de abril no significan para Petro asomarse al caos.
A él esos ramalazos crueles de la guerra son una expresión de la lucha por el dominio del territorio entre grupos narcotraficantes.
Lo que es verdad, pero no aminora el espanto que siente hoy el país. Y aun cuando, hay que reconocerlo, Petro se identifica con la tesis que hemos venido defendiendo aquí en el sentido de que esos grupos no son disidencias de las antiguas Farc sino ejércitos de traquetos y logra con habilidad de zorro viejo no hablar de las víctimas tratando de desviar la atención ciudadana hacia quien envía desde el Ecuador los explosivos que le llegan a los frentes del Cauca.
Y, sin dar más razones, vuelve a meter la tal Junta del Narcotráfico que se inventó en Dubai para afirmar que el jefe de los ejércitos de los traquetos no es Mordisco sino esa Junta.
Y como tal achacarle al deseo que tienen de imponer a la extrema derecha con la generación de pánico en un período electoral ,desviando la voluntad popular.
En otras palabras que para escabullirle a la responsabilidad de ser presidente de un país en guerra, prefiere armar un sancocho de teorías que terminan por indigestarlo a él y se le puede volver un boomerang electoral al tratar de imponerle a Colombia la sensación de tranquilidad cuando todos estamos aturdidos por la crueldad de la guerra y el fracaso de la paz total de los zurdos.