La ley zanahoria
El alcalde electo, Maurice Armitage, ha planteado levantar la ley zanahoria inmediatamente tome posesión de su cargo el 1 de enero de 2016.
No es fácil tomar una posición al respecto pues la medida afecta a unos pero beneficia a otros. Sin duda, ampliar el horario de la rumba mejora las condiciones de las actividades económicas vinculadas a ella, el mayor consumo de alcohol producirá más utilidades y en consecuencia puede motivar que se abran mas negocios y por supuesto que se genere mayor empleo. Sin embargo, el ecosistema de la ciudad es mucho más complejo y esta medida no solo afecta lo empresarial, óptica bajo la cual la está analizando el nuevo mandatario.
El consumo del alcohol está vinculado a variables como la seguridad, la convivencia y la accidentalidad. En términos de seguridad hay que tener en cuenta el impacto que la medida puede tener en los homicidios y en las riñas.
Igualmente hay que evaluar el tema de las lesiones en accidentes de tránsito y los problemas de convivencia vinculados al abuso del alcohol que se registran en la capital del Valle. El ruido asociado a la rumba es un factor de discordia que a veces culmina en contravenciones a la ley e incluso en delitos.
El nuevo alcalde también ha planteado que durante su administración el diálogo y la concertación serán la base de su gestión. Conjugando ambas planteamientos, yo le sugeriría que no se afane en tomar la decisión y que consulte todos los actores involucrados. Cali tiene una vasta experiencia en el análisis casuístico de la violencia.
El observatorio social y Cisalva son entidades expertas que vale la pena oír antes de tomar la decisión.