La mala ventura

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Con la iniciativa separatista de Buenaventura, ocurre algo similar a cuando un hijo anuncia marcharse de casa. Varios líderes bonaverenses expresan su voluntad de erigirse en un nuevo departamento, que se configuraría con otros 15 municipios, entre ellos, caucanos y nariñenses, que se sumarían al proyecto territorial.

Esto alerta a los entes administrativos departamentales que se afectarían económicamente. Pero repasemos la historia de Buenaventura y el significado paradójico de su nombre: Buenaventura siempre ha sufrido de la mala ventura, desde los días que llegaron los conquistadores y se disputaron el poder sobre los territorios, situación que continuó en la Colonia, siendo ignorada cuando se reconocieron los puertos marítimos de la Corona y, agudizada en la República en un Estado centralista, situación que sigue con la Constitución descentralizadora.

Por Buenaventura ingresaron al continente los conquistadores que fungieron como adelantados del sur. En la Colonia, comenzó en Buenaventura la explotación minera.

Y en la República, por Buenaventura se halló la salida hacia el mar: los arrieros dejaron sus huellas, el ferrocarril instaló la línea férrea y el gobierno trazó la vía al mar. A través de este importante segundo puerto se amplió el comercio marítimo, pero la mala ventura no cesó, fue lacerante para las comunidades que entre la selva inhóspita de los manglares sobrevivieron de la pesca, de cultivos de pan coger y de sus incipientes proyectos turísticos. La misma laceración sufre la población de la parte urbana en barrios abandonados por la desidia departamental y de los gobiernos centrales de turno que se beneficiaron de las divisas. Sofonías Yacup la llamó “Litoral Recóndito”. Sólo los bonaverenses pueden decidir su destino.

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miércoles 28 de agosto, 2024

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