La oposición petrista

Miguel Yusty

Me muero de la pena con quienes creen en la orden que dio el excandidato Petro, en el discurso de aceptación de su derrota, de transformar sus coyunturales 8 millones de votos en la base para tomarse las calles, para convertir estos escenarios en la gasolina de su oposición.

Este tipo de oposición, llamada por los académicos “Oposición Bolchevique”, generará un inmenso poder de desestabilización de la democracia colombiana.

Lo grave no es todo lo anterior sino que Petro, en el desarrollo mismo de su campaña, logró montar ante la ingenua mirada del estable-cimiento santista unas “brigadas” que, a la usanza de las bolivarianas, serán la vanguardia que desde los distintos puntos cardinales convocarán y liderarán por redes sociales la llamada protesta social, transformándola en verdaderas asonadas, como ha pasado en Venezuela y como está sucediendo en Nicaragua.

Esta estrategia del petrismo va a terminar coincidiendo tácticamente con el llamado proceso de refundación de las Farc, lo que implicaría la reedición estratégica de la criminal operación de “combinar todas las formas de lucha”, que tanto infortunio le causó a la izquierda democrática.

La situación llegará a un punto en que al interior de estas movilizaciones se dé curso al gran sueño golpista de Petro, que en varios episodios de su vida lo ha puesto de manifiesto.

El presiente Duque tendrá que enfrentar este desafío, pues si no maneja con habilidad los distintos frentes de lucha, tales como: la coalición en el Congreso, la fumigación, los ajustes al acuerdo de la Habana y no realiza una hábil reglamentación de la llamada “protesta social”, Colombia entrará en una hipérbole de agitación política inimaginable.

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miércoles 18 de julio, 2018

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