La pólvora y sus víctimas olvidadas

Norma Hurtado Sánchez

En el país no se puede volver costumbre hacer borrón y cuenta nueva con las cifras de personas lesionadas por uso irresponsable de pólvora.

Se volvió paisaje el reporte de miles de ciudadanos afectados cada año.

Al cierre de 2022, por ejemplo, se registró una muy leve disminución del 2,30% en el número de lesionados, es decir, sólo 27 personas menos que el año anterior, lo que evidencia que el panorama aún es preocupante.

El Instituto Nacional de Salud (INS) informó que entre diciembre del año pasado y enero de 2023 se reportaron 1.145 lesionados, de los cuales 354 fueron niños, niñas y adolescentes.

Muchos de ellos tendrán que padecer secuelas físicas y psicológicas.

Lo más alarmante es que las cuatro leyes de regulación que existen actualmente y las múltiples campañas de prevención no están dando los resultados esperados.

En mayo de 2022 se aprobó un proyecto de ley del cual fui autora en el Congreso, cuyo objetivo es regular la fabricación, comercialización y uso de pólvora.

Esta iniciativa le brinda herramientas al país para fortalecer la lucha contra este flagelo, pues definió una reglamentación técnica para el uso y comercialización de artefactos pirotécnicos, además de establecer multas para quienes pongan en riesgo la integridad física de los colombianos, especialmente de nuestros niños y adolescentes.

Sin embargo, la ley aún no ha sido reglamentada.

Por eso insistimos con urgencia en el llamado al Gobierno Nacional, el Ministerio de Salud y demás entidades competentes para avanzar con prontitud en la reglamentación de esta ley.

Las cifras de afectados no pueden volver a quedar en el olvido como sucede cada año.

Los lesionados por pólvora no pueden convertirse en simples datos que se reportan como si se tratara de cualquier indicador que hay que borrar anualmente y empezar a contar desde cero al año siguiente.

Estamos hablando de vidas humanas e incluso del bienestar de cientos de animales que cada año sufren los estragos de la pólvora.

En definitiva, debe ser una prioridad reducir al máximo el número de afectados por el uso irresponsable de pólvora durante las diversas festividades que se celebrarán en el transcurso el 2023.

Sin duda será una tarea ardua en la que deberán articularse autoridades sanitarias, entidades territoriales, instituciones educativas y padres de familia.

No es momento de bajar la guardia y nuestros niños, niñas y adolescentes nos lo agradecerán. Su bienestar e integridad física no es un juego. ¡Cero quemados con pólvora!

Senadora de la República

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martes 14 de marzo, 2023

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