La posguerra

Fabio Cardozo

A muchos nos hubiese gustado que los acuerdos que produjeron la conversión de las Farc en un partido político legal, que generó el trámite de una batería de enmiendas legales, constitucionales a favor del campo, de las víctimas, el impulso de una apertura política, también contemplara otros componentes que impactaran la agenda nacional hacia procesos reformatorios de mayor calado.

Pero lo pactado es lo que ya todos conocemos. Un acuerdo importante y progresista que paró la guerra, desde ese punto de vista y parafraseando a De la Calle: el mejor acuerdo posible. El balance recogido en las cifras asociados al conflicto armado es contundente, miles de vidas se salvaron, estas personas que no murieron están con nosotros y disfrutamos hoy de su providencial compañía.

Esta realidad digna de festejar, la ensombrece superlativamente la campaña que arranca, con un vaho de degradación e insensatez que explica el porqué esta guerra casi no termina.

Los políticos más influyentes de Colombia apostándole a la destrucción de lo acordado, en favor de los intereses de las reducidas colectividades que representan, han dedicado en cambio un gran esfuerzo por retrasar el desarrollo del país y castigar impíamente un ingenuo pueblo que les sigue aun, por no contar con la conciencia que desenmascare sus mezquinos intereses, mientras les administran con sadismo sus necesidades para cooptarles vergonzosamente.

Estos días todos pelaron el cobre, la paz de Colombia no se concilia con sus precarias aspiraciones políticas, al fin y al cabo la guerra la padecen y la pagan otros, los mismos que votan por ellos, en el festín electoral financiado con los impuestos de sus electores.

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    jueves 5 de octubre, 2017

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