La seguridad como inversión social
Estamos en épocas donde ser seguro y estar seguro es el dilema de todas las sociedades.
Yo he venido desde esta columna de opinión argumentando sobre una serie de temas que tienen que ver con las maneras de hacer política y las formas de integrar la institucionalidad a la Inversión Social.
Mi trabajo siempre ha estado enmarcado en la construcción de políticas públicas que favorezcan la solución de los principales problemas que afectan la calidad de vida.
La seguridad, recordando al expresidente Felipe González, es inversión social; a esta conclusión llegó en los momentos azarosos en que la tarea fundamental era la recuperación de la civilidad en España después de varias décadas de dictadura. Nuestro país debe adelantar en los próximos años una tarea gigantesca que implica ratificar la legitimidad del Estado como presupuesto para el ejercicio de la democracia. La seguridad entendida como inversión social debe ser acogida no de manera simplista si no como una tarea estructural que le garantice al Valle el cumplimiento de su misión de generar una integralidad estructural de todos sus municipios.
Un departamento como el nuestro respaldado por una política pública en seguridad encontrará el punto de partida para que los vallecaucanos puedan gozar de los grandes privilegios que la conectividad con Buenaventura le ofrecerá a la economía nacional si se acompaña de un ejercicio de autoridad que permita que ese corredor abierto por la violencia del crimen organizado y que conecta a los sectores deprimidos de Cali, sea materia de control y que la permanencia de las gentes del puerto vuelva a ser un proyecto de vida.
El desarrollo económico del Valle del Cauca estará marcado por consiguiente a la relación de Buenaventura con el resto de nuestras ciudades.