La soledad del cuarto oscuro
Fernando Gómez Echeverri, autor de ¡Salta Cachorro!, Microbio y Muérdeme suavemente, director de la revista Bocas, acaba de publicar su nuevo libro La Soledad del cuarto oscuro, con el sello editorial Randon House. Es la historia de un fotógrafo que tuvo su ración de popularidad con un premio de periodismo por la foto de una niña que sobrevivió a un accidente aéreo, un avión de American Airlines que se estrelló contra una montaña cerca de Buga.
El protagonista conoce una joven llamada Catalina, que se convierte en su modelo privada, en su referente de belleza, es la mujer adolescente que todos deseamos tener, sin saber que existe o no, que sea tangible o apenas parte de una pesadilla que uno lleva en la vida. Por otro lado, el fotógrafo tiene como sombra a Capa, que fotografió la muerte de un soldado repúblicano, el culo de Hemingway y el desembarco de Normandía.
La primera sensación que uno tiene con el libro de Gómez es que me encuentro con un narrador de verdad. Cuando eso sucede uno no quiere dejar de leer, sino que trata de terminar la historia cuanto antes, sin parar. Tiene la fuerza para atrapar al lector. No entro en la discusión si es una novela o una nouvelle. Esa es una discusión académica, como escritor que soy y periodista, me interesa que la historia tenga fuerza.
Gómez nos entrega una imagen de una Cali que necesita ser narrada porque hace mucho tiempo no lo es, menos en estos tiempos contemporáneos. Tantas cosas que ocurre en esta ciudad y no encuentran ese testigo creativo que es un escritor o un director de cine. La Cali del cartel, del post-cartel, la Cali del Distrito, la Cali rumbera pero profundamente violenta. Esa muerte es la que encuentra Gómez a través de su protagonista fotógrafo, que ha regresado a una ciudad donde la muerte recorre sus calles y sus noches, pero que no es un espectáculo de bombas.
Fernando Gómez sabe que un fotógrafo es un buen espía, una persona que, a veces, sin darse cuenta, capta la verdad profunda. De la misma manera como lo puede hacer un detective en la novela negra o en las impresionantes series americanas. Estas son las razones para exaltar el libro de Fernando Gómez, un escritor que nació en Palmira, que estudió Comunicación Social en la Universidad del Valle y que vivió, tangencialmente, esa Cali vibrante de los años noventa, desbordada en pasiones y poderes siniestros.