La solidaridad
Es difícil encontrar el lado positivo de una tragedia como la ocurrida el pasado jueves en la que 20 jóvenes cadetes de la policía perdieron la vida en un atentado terrorista perpetrado por el ELN.
Sin embargo, lo encuentro en la solidaridad que han manifestado los colombianos. En mi cabeza tenía que, tras tantos años de guerra, nos habíamos vuelto indolentes.
También tenía en mi mente que estábamos perdiendo el respeto y el afecto por nuestras instituciones. Las reacciones de la ciudadanía después de lo ocurrido me confirman lo contrario y me alienta saber que en los colombianos hay tanta capacidad de condolerse con el dolor del otro y de rechazar de manera contundente actos de barbarie.
Las velatones, las actividades en redes sociales, la marcha, la asistencia masiva a los sepelios de las víctimas son actos simbólicos que necesita una sociedad para reponerse de un hecho de semejantes características.
Colombia es valiente y resiliente. Hemos perdido 20 jóvenes que veían en el servicio a Colombia su futuro.
El triste que la pérdida de sus vidas sea el precio para encontrar un punto de convergencia. Más allá de nuestras posiciones políticas los colombianos queremos la paz pero no a cualquier precio.
El ELN se equivocó. Ni l país, ni la comunidad internacional ven como un acto de guerra lo ocurrido. El grupo subversivo está perdiendo una oportunidad histórica. Difícil, pero no imposible, reconstruir un clima de diálogo.
El ELN es el único responsable del rumbo que ha tomado el gobierno. En sus manos está el devenir… Si realmente escuchan a los colombianos debería buscar un resarcimiento y no acudir al recrudecimiento de sus acciones contra la infraestructura o al secuestro. Mucho menos seguir acudiendo al terrorismo.