La temporada

Leonardo Medina Patiño

Llegó de nuevo el momento esperado. Suena el clarín y el timbal redobla. Las puertas del coso taurino se abren. Los aficionados o mejor “el respetable” -como se dice en el argot-, acude a la cita, al rito. Llegan los hombres vestidos de luces con trajes ceñidos al cuerpo para hacer el ballet, frente a la “media luna de la muerte”. Los ganaderos esperan que sus encierros exhiban su mejor casta. Ese trapío que lo define todo.

Los periodistas, atentos alrededor de la “copa champañera”, llegan solícitos a encontrarse con sus colegas que recién han llegado de España, Francia, México, Ecuador y de algunas ciudades de nuestra Colombia taurina y traen noticias frescas del mundo taurino.

Esperan a que arribe el siempre longilíneo francés Sebastián Castella, nuestro torero Luis Bolívar (de quien Caballero dice que se parece cada vez más al hombre de la historia de su apellido); el peruano Roca Rey; los españoles Ponce, “el pirata” Padilla, José Mari Manzanares, David Mora, entre otros tantos artistas del ruedo que estarán en lo que los taurinos denominamos como “La Temporada”.

Incluye el cartel la nueva generación de la tauromaquia en Colombia. Ellos son: Luis Miguel Castrillón, Guillermito Valencia, Sebastián Ritter.

Y al iniciarse “La Temporada” es donde se vibra al sonido de un bello pasodoble, se conmueve uno al observar la impecable faena de un hombre que se entrega en un espacio donde sólo caben la vida y la muerte. El rito que hay en una plaza de toros, en un momento donde decaen las costumbres, es un patrimonio que debe continuar protegiéndose, como ya lo ha ordenado la corte constitucional.

El jolgorio de una tarde completa, con orejas y rabo nos lleva al remate, a ese momento de encuentro entre amigos, a comentar lo mejor de la corrida. Por supuesto, siempre con el debido respeto que caracteriza al buen aficionado. La cena deleita el paladar, porque el espíritu ya viene rebosado de arte, de plenitud viva por ese muletazo que le hizo el torero al paso del toro, que alcanzó a rozar su humanidad.

Llegó “La Temporada”, y los hoteles obtienen réditos, el turismo crece en Cali, el sector restaurantero enseña sus mejores cartas – ya sabemos que estamos en buen sitial como destino gastronómico-, hay alegría en la calle quinta, todo gracias a la fiesta brava que va del 26 al 31 de diciembre, en la plaza de toros de “Cañaveralejo”, que cumple 60 años.

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    miércoles 20 de diciembre, 2017

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