La teoría de las ventanas rotas
Un equipo de investigadores realizó un interesante estudio sobre el comportamiento social que consistió en dejar abandonado un vehículo en perfecto estado en una zona lujosa de la ciudad de Palo Alto, California, reconocida por su glamour y por albergar grandes empresas de ámbito mundial como Google, Meta y Apple.
Pasada la primera semana del estudio, el vehículo abandonado se mantuvo intacto y sin muestras de haber sido violentado.
Posteriormente, al iniciar la segunda semana, los investigadores hicieron una pequeña modificación: rompieron uno de los vidrios del automóvil.
¿Y qué pasó?
Para la siguiente semana, el vehículo abandonado había sido vandalizado; sus llantas, los espejos, el radio, el motor y el resto de las partes ya no formaban parte del chasis.
La teoría de las ventanas rotas explica que los signos visibles de desinterés y deterioro de un sitio o lugar pueden incitar a comportamientos delictivos. Si una ventana rota se deja sin reparar, sugiere la teoría, pronto todas las ventanas lo estarán.
También concluye que todo acto inescrupuloso puede conllevar a una cadena de actos de descuido y deshonra de forma iterativa, como cuando un motociclista toma el andén de los peatones para sobrepasar la congestión vehicular incentivando a otros motociclistas a imitarlo.
Esta teoría aplica a todas las sociedades del mundo, demostrando que la pobreza no es la única razón que causa este tipo de actos. Lo ordenado y lo bello nos hace ser menos descuidados y más atentos al entorno.
¿Por qué no pensar entonces en replicar en el barrio Siloé de Cali el macroproyecto que conllevó a la recuperación de la comuna 13 de Medellín? Un ejemplo exitoso de superación y resiliencia a partir de la inclusión social, el desarrollo urbano y el emprendimiento, con un toque de embellecimiento y magia salvaje que han inspirado a sus residentes a protegerlo.
Así, por ejemplo, Aunque existan retractores que rechazan la expresión artística en los muros de la calle quinta con la carrera cuarta en Cali, debemos analizar con asombro que hasta hoy ninguna de sus piezas gráficas han sido vandalizadas por inescrupulosos ni por otros artistas urbanos, alguien se animó a respectarlas.
Trabajemos por la obediencia ciudadana y el civismo.