La vulnerabilidad del MIO
Si la Alcaldía y los concesionarios del MIO no logran ponerse de acuerdo, la próxima semana Cali estará prácticamente sin transporte.
Lo triste es que así logren una solución a la falta de recursos para operar los buses, los caleños saben que solo será un pañito de agua tibia que dará unos pocos meses de tranquilidad pero no solucionará el problema de raíz.
Ante esta nueva crisis resulta prioritario que la ciudad reconozca que el sistema fracasó. En el papel el sistema integrado de transporte parecía ideal y es un cuento tan bueno y los funcionarios lo echan tan bien que muchos incautos vienen a escucharlo de varios países.
Sin embargo, en las calles y en la caja la situación es distinta. Durante sus seis años de funcionamiento el sistema siempre ha estado en crisis.
Los errores estructurales empezaron desde el principio. El MIO nació en zonas de baja demanda, los buses y la infraestructura nunca han sido suficientes y las campañas educativas para que los caleños se apropiaran del sistema nunca se implementaron con seriedad.
El MÍO hoy es producto de la improvisación, la falta de conocimiento y la decidia de quienes han tenido en sus manos el manejo. Lo más grave del asunto es que el modelo monopólico que implantó deja sin alternativas a la ciudad en la prestación de un servicio básico como el transporte.
Les dolerá a muchos, pero los caleños añoran las épocas de la competencia entre las diferentes empresas.
La crisis del MIO obliga a pensar el plan maestro de transporte, un plan multimodal que integre diferentes alternativas, que disemine el riesgo entre varios prestadores, no socios, y que ponga en primer plano la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos.