Las cuentas de Dilian

Miguel Yusty

La rendición de cuentas es una conquista importante de la democracia. Hace presencia en nuestro ordenamiento jurídico de manera reciente. Los estados liberales se diferencian de las repúblicas medievales en que estos se inventaron para controlar y garantizar que el ciudadano igualmente pida cuentas claras y chocolate espeso.

Nosotros hemos venido asistiendo a un proceso de consolidación de este mecanismo. Sin embargo, se ha ido trivializando con el pasar de los años. Con muy pocas excepciones cumple con sus requisitos básicos, como es el de generar confianza en lo público.

El martes pasado en el teatro de Imbanaco, quedé gratamente sorprendido por la manera como la gobernadora Dilian Francisca Toro cumplió con la tarea de mostrar la manera como ha afrontado y proyecta resolver los múltiples problemas de los vallecaucanos.

Su exposición marcó diferencias. Cada uno de los escenarios de su plan de desarrollo fueron expuestos en contextos políticos definidos.

Algunos asistentes me comentaron que ahí se veía la ventaja de elegir a alguien que conoce cómo funciona el Estado y cómo se relaciona con la política y las tareas de construir ciudadanía.

Una a una fue enunciando sus iniciativas, sus logros y sus proyectos, manteniendo coherencia y respondiendo de manera precisa las preguntas muy inteligentes que en calidad de moderador le hiciera Diego Martínez Lloreda.

El fundamento de las rendiciones de cuentas no son propiamente estas, sino el mensaje que los ciudadanos esperamos recibir de los mandatarios.

La gobernadora ha ido construyendo de manera pausada un estado emocional y político de confianza. Sus acciones desde las más difíciles hasta las más rutinarias responden a un proyecto de gobierno.

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    jueves 2 de marzo, 2017

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