Las lecciones deportivas
Emocionantes han resultado los logros de nuestros deportistas en Río de Janeiro. Es gratificante ver la culminación con éxito de largos procesos de preparación.
Más allá de la felicidad que nos brindaron con sus triunfos, es más profundo su aporte a nuestra sociedad. Nuestros compatriotas que se han subido al pódium comparten historias de vida similares: la pobreza, la falta de oportunidades, la violencia, las lesiones. Sin embargo, no convirtieron la adversidad en una excusa para no esforzarse por alcanzar la excelencia sino en una motivación para lograrla.
Cuando pensamos en nuestros deportistas nos viene a la cabeza su capacidad física como factor clave del éxito, pero sus triunfos, si bien se apalancan en ella, están más en su capacidad mental, en el control de sus emociones y en su autocontrol. ¿Cuántas veces hemos subestimado las capacidades de los deportistas? ¡Qué equivocados estamos! Ellos tienen muchas lecciones que darles a una sociedad caracterizada por la impulsividad, el desorden, la indisciplina, la falta de metas, la poca rigurosidad, la incapacidad para cumplir las normas y un sin número de comportamientos que hacen de la vida en común un caos en nuestro país.
Los colombianos tenemos madera. Lo demuestran aquellos que triunfan hombro a hombro con sus pares de potencias mundiales a los que les sobran los recursos. Lo triste es que nos falta cultura. Nuestro país ha caído en el mundo de la banalidad y de las farsas que nos llenan la cabeza de excusas para quedarnos en el tercermundismo. Colombia tiene todo para ser un país de primer nivel, desafortunadamente a sus dirigentes les conviene condenarnos al subdesarrollo y los ciudadanos no tenemos el ímpetu para cambiar el rumbo.