Las líneas rojas liberales
Como sabemos a ciencia cierta, si las hoy llamadas “líneas rojas”, con las que el presidente Gaviria pretende negociar con Petro, son de verdad innegociables, o por el contrario estamos ante uno de los tantos disfraces de que se han valido los partidos liberales en la historia, para disfrazarse y desaparecer y sucumbir ante los coqueteos de los caudillos autoritarios, populistas de izquierda y además golpistas, que desde el siglo pasado han sido elegidos, en el marco de las garantías de la democracia liberal y que a partir de Hitler, pasando por Maduro y aterrizando en Ortega, han liquidado como por arte de magia las reglas de la separación de poderes, la propiedad privada y se han quedado en el poder eternamente.
Los políticos como Petro, al contrario de lo que creen los liberales, no van a renunciar a los pilares del ejercicio autoritario del poder, pues históricamente, han citado constituyentes con el cuento de un nuevo “Pacto social”, repitiendo a la usanza de Robespierre la escritura de una nueva constitución como marco legal inspirado en el régimen del terror, que sobrevino, después de la luna de miel de los franceses y que guillotinó a 26.000 opositores políticos. Mucho menos el petrismo va a echar un paso atrás en su decisión ortodoxa de expropiar, no solo al gran capital, sino al ahorro de las clases medias y los pensionados, cuyos proyectos de vida serán repartidos entre los informales y todo el lumpen que acompaña a Petro.
Además, para que quede más irresponsable el proyecto de negociación liberal, Petro como ya lo ha anunciado varias veces, transformará su periodo presidencial en un proyecto político de varias generaciones, tal como lo han hecho Maduro y Ortega. Estas líneas, coloquialmente llamadas “rojas”, no servirán si no para convertir al presidente Gaviria en dos años y si Petro llegare a ser presidente en el rey de burlas, no solo por su grave equivocación de negociar en estas condiciones, si no porque la bancada liberal y sus votos no se trasladarán como rebaño a las fauces insaciables del caudillo.
Este panorama y la presunta ruta Liberal contrastan con señales de que el crecimiento de Petro va entrando en zona de estancamiento, pues los perfiles de favorabilidad de Fico Gutiérrez van copando poco a poco y de manera acelerada la intención de voto de los más de 8 millones de colombianos que definirán el fracaso de Petro en la primera vuelta y su derrota en la segunda, con el acompañamiento militante de Dilian y su partido de la U. Es que no podemos entregarle tan fácil, como cree el expresidente Gaviria, la democracia y las libertades a alguien cuya agenda ya está cantada y cuyo declive será su más grande tragedia, pues para Petro no ganar en la primera vuelta y someterse a una segunda, será una condena irremediable de su esperada derrota.
Finalmente, las líneas invisibles del liberalismo quedarán para estudio de los antropólogos, como son las indescifrables líneas de Nasca, que nos dejaron los incas, como un misterio para la posteridad.
Nota del autor: Al cierre de esta edición se conoció la ruptura de conversaciones entre el ex presidente Gaviria y el Pacto Histórico. Esta columna vaticinaba el grave error que estaba a punto de cometer el jefe del liberalismo.