Las otras guerras

Fabio Cardozo

Un país con una tradición belicista como Colombia no resuelve sus guerras de un día para otro. Para superarlas, había que lograr inicialmente la decisión de deponer la voluntad de combatir en el marco de la guerra de guerrillas, sin este quiebre, no sería posible columbrar un porvenir en paz y democracia.

No me refiero a la guerra del ELN o de los paracos, tampoco a las minas anti personas sembradas en toda nuestra geografía que siguen en pie de guerra.

Estas otras guerras tienen que ver con el talante de nuestra sociedad clasista que hace de Colombia una de las naciones más inequitativas del mundo, de mayor concentración de tierras y riqueza.

De ahí la indignación que causa que un expresidente y el hombre mas rico del país sean hoy señalados por la Contraloría general de la República como propietarios indebidos de baldíos nacionales.

La guerra incesante de los corruptos liquida al Estado, empobrece al país y nos arrebata la esperanza, sus consecuencias han sido tan devastadoras como todas las libradas por nuestros antepasados de saldos demenciales.

La guerra contra el medio ambiente que desaparece ríos, quebradas, humedales, nacimientos, ante la mirada complaciente de las autoridades encargadas de su conservación y custodia; el estruendo de la locomotora minera llenará los bolsillos de unas cuantas compañías, pero nos destripará el país de manera irremediable.

La ideológica: con fanatismos propios del medio evo, desde el púlpito de la caverna gesticulan y gritan para que otros   aprieten el gatillo y cieguen las preciosas vidas de rebeldes, pensadores y revolucionarios.

No obstante, esta paz, apagará las llamas. Lo juro.

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    jueves 11 de mayo, 2017

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