Libre empresa
El fenómeno de la salsa en Cali se ha convertido en nuestra expresión cultural por encima de etiquetas comerciales y musicales. Oír que Cali es la “capital mundial de la salsa” no es una tesis descabellada. ¡Incluso es motivo de orgullo! Esta fue mi conclusión al término del concurrido conversatorio “La Historia de la Salsa en Cali” que dictó Omar Becerra en CHOIS. Una chica extranjera preguntó en gustoso español: “¿No es absurdo que si Cali es la capital mundial de la salsa exista en esta ciudad un horario que prohíba la fiesta?”
Independientemente de la paradoja que ven nuestros visitantes con respecto al tema, reflexioné sobre lo que significa que en un mercado exista la intervención del “Quinto Poder”. Montesquieu escribió sobre los tres primeros: ejecutivo, legislativo y judicial; y estas letras aparecen impresas en un medio de comunicación que pertenece al denominado Cuarto. El Quinto Poder, apreciados lectores, es la intromisión estatal en el mercado. La imposición por parte del estado de horarios en una actividad comercial es equivalente a la intervención directa estatal en los precios. Toda intromisión de este tipo conlleva consecuencias devastadoras e indeseables para la eficiente asignación de recursos y tanto la teoría como la praxis demuestran que la intromisión estatal genera perturbadoras consecuencias como la aparición de mercados negros, corrupción rampante y migración de recursos. Desde el punto de vista económico, la existencia de un horario restrictivo para cualquier actividad comercial es inadecuada. Entonces, “¿Cuál sería la razón para la restricción horaria de la fiesta en la capital de la salsa?”, preguntó la damita. La respuesta puede ser similar a la justificación del marido que vende el sofá en el que la esposa le ha sido infiel buscando remediar su problema de cachos. ¡¿Qué culpa tiene el sofá?!