Libreteado
Terminó por fin la incertidumbre nacional ocasionada por el atípico “rapto” del general Alzate, al concretarse su liberación gracias al proceso de negociación adelantado en La Habana y al espíritu de reconciliación que anima estas conversaciones.
Hizo bien el general Alzate en haber pedido la baja, dada su injustificada imprudencia que puso en grave riesgo el curso del proceso de paz. Creo que Colombia comprende la dignidad de su decisión, no se esperaba menos de un general de la República que ha conseguido sus preseas militares con sacrificio y heroísmo.
Sin embargo, hay algunos asuntos que no logran encajar en esta dramática historia: 1- no logro creer en la versión del General sobre las razones que le motivaron romper los protocolos de seguridad que un oficial de su investidura debe observar y mucho más en el teatro de operaciones de una zona de las complejidades reconocidas. 2- Tampoco me pareció de un militar de sus galones quejarse por las marchas forzadas a las fue sometido, apenas natural, si la guerrilla no lo sacaba rápidamente de la zona donde ocurrió su aprehensión, su vida corría peligro por cuenta de la operación de rescate que se puso en marcha. 3- Pero lo más lamentable que me pareció fue la reacción del General frente a las fotos publicadas por Telesur, donde se le observa con una sonrisa y ligeramente abrazado con un miembro del secretariado de las Farc, esto fue tal vez una gran ingenuidad de su parte, pero de ahí a señalar que fue obligado y objeto de malos tratos, no es precisamente lo que trasluce la foto y menos su estado de salud.
Creo finalmente, que estas declaraciones indignas y lacrimógenas fueron libreteadas en sus 24 horas de silencio.